En una noche de tormenta, cuatro mujeres se reúnen en el velatorio del esposo de Nazaria Alba Montenegro. Lo que debería ser una despedida solemne se transforma poco a poco en un ajuste de cuentas: recuerdos, rencores, secretos familiares y odios ocultos van saliendo a la luz entre situaciones grotescas y humor negro.
Una comedia negra, muy negra, que provoca a partes iguales risa y reflexión.
ATRA BILIS parte de un universo reconocible —la casa, el velatorio, la familia, el refranero popular— y lo retuerce hasta llevarlo al esperpento.
Bebe de la España negra de Valle-Inclán y del universo femenino de Lorca, pero la puesta en escena de Sandro Cordero subraya algo muy contemporáneo: cuatro mujeres ocupan el centro con idéntico peso dramático, y lo hacen con unas interpretaciones soberbias.
El lenguaje, el humor negro y la exageración grotesca convierten la violencia heredada y los silencios familiares en materia cómica. La risa aparece donde menos se espera, y precisamente ahí está buena parte de su incomodidad.